domingo, 13 de septiembre de 2015

Glándulas y vías lagrimales

La hidratación normal de la superficie ocular requiere un correcto equilibrio entre la producción de lágrimas en las glándulas lacrimales y la evacuación de las mismas por las vías lagrimales.

Glándulas lacrimales 

Producen las lágrimas por secreción basal o refleja. La secreción basal se produce continuamente durante todo el día por varias glándulas situadas en la conjuntiva con secretores lipídicos (grasa), serosos (agua) y mucinosos (moco).
Vías Lagrimales – Tapones
La secreción basal produce lágrimas lubricantes. La secreción refleja se produce en la glándula lacrimal principal, es acuosa y tiene poco valor lubricante. Se producen cuando el ojo se irrita por tóxicos (humo, cortar cebolla), lesiones (rascado, cuerpo extraño) o por emociones (disgusto). Las lágrimas bañan, nutren, lubrican y protegen la superficie ocular.

Vías lacrimales 

Es un sistema de drenaje de las lágrimas. Los puntos lagrimales recogen las lágrimas del globo ocular y por los canalículos superior e inferior y el canalículo común las llevan hasta el saco lagrimal y por el conducto lacrimonasal hasta las fosas nasales.

Ojo seco

Se produce por disminución de la secreción basal de lágrimas lubricantes. El ojo seco se manifiesta con sensación de cuerpo extraño (tierra en los ojos), picor, quemazón y visión borrosa al leer, usar ordenador o ver la TV mucho tiempo. En algunos casos al fallar las lágrimas lubricantes el ojo se irrita, fabrica lágrimas reflejas que producen lagrimeo y de forma paradójica el principal síntoma del ojo seco es el lagrimeo.
El ojo seco se produce por atrofia de las glándulas lagrimales en el proceso de envejecimiento, por cambios hormonales (menopausia), en algunas enfermedades (diabetes, parkinson), ambientes calientes, secos o con viento, alturas, aire acondicionado, humo de tabaco, uso de lentillas, leer, ver TV o usar ordenador y algunas inflamaciones. También se produce ojo seco después de algunas cirugías y con algunas medicaciones empleadas para dormir y para tratar la ansiedad, la depresión, el dolor y la alergia.
Cirugía endonasal con láser

Diagnóstico

Se mide la producción de lágrimas (test de shirmer), el tiempo de evaporación de las lágrimas entre parpadeos y la presencia de lesiones superficiales causadas por la sequedad en córnea y conjuntiva con tinciones vitales (fluoresceína, rosa de Bengala). El ojo seco se trata con lágrimas artificiles lubricantes y en los casos graves se emplean antiinflamatorios, ácidos grasos, ciclosporina y pilocarpina oral. A veces se obtienen buenos resultados mediante oclusión de los puntos lagrimales con implantes de colágena (provisionales) y silicona (definitivos) y con cauterización o injertos de conjuntiva sobre los puntos lacrimales. De esta forma las pocas lágrimas que el ojo produce no se van hacia las fosas nasales.

 Epífora (Lagrimeo)

Se produce por un exceso de producción de lágrimas por inflamaciones, traumatismos, gases irritantes, frío intenso, deslumbramientos, llanto o como consecuencia de una evacuación lagrimal deficiente por obstrucción de las vías lacrimales. Un tercio de los recién nacidos tienen obstrucción de la vía lagrimal por tener una membrana en la parte final del conducto lacrimonasal. Presentan lagrimeo y secreciones amarillentas en la conjuntiva y en los bordes palpebrales que aumentan al presionar sobre el saco lagrimal. Se trata con antibióticos, masajes y con un sondaje si persiste la obstrucción. En adulto las obstrucciones de las vías lacrimales son frecuentes y están favorecidas por la falta de higiene. Afectan más a mujeres pues suelen tener el conducto lacrimonasal más largo y más estrecho y además tienen más descamación epitelial con los cambios hormonales y emplean más veces cosméticos. Se emplea la dacriocistografía para valorar las obstrucciones anatómicas de las vías lacrimales y la gammagrafía para las obstrucciones funcionales. Las infecciones del saco lagrimal (dacriocistitis) pueden ser agudas de presentación brusca y dolorosa, con tumefacción superficial dura, unilateral y de color rojo intenso sobre la región del saco o crónicas con lagrimeo de larga evolución y secreciones transparentes o mucopurulentas.
Se tratan con antibióticos y con cirugía comunicando el saco lagrimal con la fosa nasal (dacriocistorrinostomía). En la cirugía clásica se hace una incisión en la piel, se abre el hueso de la nariz (con una broca) y la mucosa de la fosa nasal. Requiere puntos superficiales, produce una cicatriz en la piel y sangra. En el momento actual la cirugía se realiza con un estilete de láser introducido por el punto lacrimal que abre el hueso y se acaba el procedimiento por vía endonasal. No requiere suturas, no deja cicatrices superficiales y se controla mucho mejor el sangrado.
El láser comunica la vía lagrimal con la nariz

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